miércoles, 11 de septiembre de 2013

No Olvidar Que el Amargado no Nace Amargado

Yo no nací dándole gran importancia a las fechas, algo de lo que aprendí desde el momento en que vine a caer a este mundo fue que eso es algo que se inculca a lo largo de la vida: recordar las fechas de cumpleaños, dar presentes por ello, esperar con ansias la navidad, usar los colores de septiembre, eso fue algo que a mi me enseñaron a hacer desde pequeña.

Pero, ¿que pasa si de pronto tu vida, la que has llevado desde que llegaste a este mundo, da un giro inesperado, como si tu vieja vida de amabilidad y sonrisas sufriera una metamorfosis que, si bien no se puede clasificar como buena ni mala, no eres capaz de soportar o comprender aún?
Todo cambio inesperado trae consigo consecuencias inesperadas, algunas de ellas llegan tan bruscas que, sin tiempo para reaccionar, te atacan por la espalda y bajas estrepitosamente al suelo sin poder siquiera meter las manos al caer. Algunas consecuencias también, pueden atacar sin provocar el menor daño en algunos, o tumbar en coma a otros. Generalmente suelen ser consecuencias apoyadas en las consecuencias de otras consecuencias de cierta similitud, aunque todo depende del quién y del cuándo.

Ahora, si bien la metamorfosis sufrida trae consigo un cambio radical en los temas relacionados con recordar eventos o celebrar fechas con fines (ocultos, generalmente) de socializar, uno podría confundirse. Yo misma estoy confundida. Cuando te desenvuelves en un espacio de cambios mucho más rápidos que los tuyos, no te queda de otra que sincronizar el ritmo y mantenerte ahí, sincronizado. Poco a poco descubres la métrica oculta en los esporádicos cambios de ese ritmo, dejan de volverse 'inesperados' como los habrías calificado hace apenas algunos años, el ritmo ahora puedes seguirlo e incluso predecirlo. Te acostumbras, el ritmo es algo que tú si puedes entender y manejar porque se mantiene como una constante, algo muy familiar para ti, algo de todos los días en clase de matemáticas.

Pero esa métrica, esa constante, de pronto cambia. Y tú ahora estás tan acostumbrado a ella que no puedes soportar otro nuevo cambio tan radical, ¿qué pensaría la humanidad entera si mañana, de golpe, le hicieran saber que todas las leyes de Física que conocemos no son para nada ciertas? ¿Y entonces los egresados universitarios qué han estado estudiando todo este tiempo? ¿Cómo es que funciona todo si prácticamente estarían aceptando que no funciona, que no es cierto? ¿Qué ha estado haciendo la NASA a escondidas aparte de lo que ya nosotros sabemos que no sabemos? ¿Por qué las manzanas caen al piso entonces?

Eso sería una total confusión. Y, como ya dije anteriormente, algunas consecuencias afectan más a unos que a otros, puede que el tema de la física interese mucho más a unos cuantos científicos no tan locos, que si tío primero de fulanita muriera mañana, y eso es algo que, casi estamos seguros, afectaría mucho más a fulanita.

La métrica ahora cambia y, en combinación con el efecto de otras cuantas consecuencias más complejas que por el momento desconocemos, dejan como resultado estragos que proyectados de una manera fácil de entender podrían interpretarse como el simple repudio y rechazo hacia todo aquello que tú consideraras totalmente inalcanzable, ya que, de primer momento, no lograste adaptarte del todo bien al acelerado paso de cambios que experimentaban todos a tu alrededor. Todos los demás, tu alrededor, las distintas sustancias externas a ti, de un momento a otro, ya no estaban reaccionando como tú hubieses esperado, por tanto, sus reacciones se convierten en algo casi imposible de entender o alcanzar, no quieres luchar por lograr que eso se haga posible y aquí es cuando comienza el proceso de repudio y seguido de esto, el rechazo hacia ello.

Has rechazado incluso que te importa.

Para mi las fechas no eran algo que importara, yo estaba segura de eso ya que llegué a este mundo sin siquiera saber lo que era una fecha, las personas son las que se fueron encargando de que me importara el significado de las fechas y, más tarde, de que yo misma pretendiera que todas esas costumbres dejaban de importarme, aunque sé que nunca lo logré completamente.

Pero ¿Y a quién le importa este día? Ya revisaré en otra ocasión la fecha de un día antes a hoy, y comprobaré que a mí si me importa. No, a mi me importaba, todo quedó en el pasado porque ahora he decidido dejarlo de nuevo, pretender que no me importa este maravilloso día. El problema principal es que hubo un pequeño momento antes de éste día en que yo planeé regresar, consideré ésta la fecha perfecta para olvidar que pretendí en algún momento que no me importaba, lástima que mi compañero de al lado, mi alrededor en este caso, realmente no tiene problema alguno con dejar pasarla. ¿Será tal vez que a él no le habían inculcado en su alrededor la importancia de las fechas? no tanto como a mi, supongo.

Y en el momento en que él decidió que otra cosa era más importante que éste día, fue el momento cuando dejó de corresponderme tomar el control de decidir lo que es y lo que no es, lo que fue y lo que ya definitivamente no fue, ya que él sólo forma parte de mi alrededor, lo sigue formando.


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